Estar enfermo es el negocio del arte sin beneficio.
Vomitar la poesía del desgarre anímico en el útero.
Escuchar a mamá destrozarse contra la sanidad
del pensamiento que cabe en tu conciencia.
Estar enfermo es bañar los escrúpulos en papeles
de mi pieza, engendrar el grafismo que represente
la cuenta de jornadas. Las entradas y salidas
del sanatorio ambulante.
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